Mensaje número:#10
por Cienxcien_Viril » 08 Oct 2011, 12:02
Yo también soy hijo de padres divorciados, como Blackest. Cuando era muy pequeño, con siete u ocho años, me pasó lo mismo que a Nando, el que ha abierto este hilo: me puse de parte de mi madre; no entendía alguna de las actitudes de mi padre. Sin embargo, en mi caso, por una combinación de intuición y también algo de potra (supongo) me fui dando cuenta, al cabo de muy poco tiempo, y gracias a ese afán feminazi de controlar la educación, de como las putas profesoras beneficiaban siempre, y con descaro sonrojante, a las niñitas de turno, mientras a los niños nos moldeaban para que fuéramos serviles con ellas.
Afortunadamente, esto me sirvió para ir valorando más a mi padre, a pesar de que para mí el error fundamental de éste es que era (y es) el clásico `pelele'. A su vez, fui notando como mi madre, aunque buena persona ( no es de esas brujas radicales), barría siempre (y sigue haciéndolo) en favor de sus intereses como hembra cuando en las noticias, por ejemplo, salía una noticia hablando de las dificultades del embarazo, de lo complicado que resulta para las mujeres compaginar el trabajo en casa con el de fuera, etc.
En definitiva, ya antes de llegar a la adolescencia me había dado cuenta de que no es oro todo lo que reluce, y de que las mujeres mienten más que hablan. Con el paso de los años, este sentimiento ha ido a más, y la experiencia me ha enseñado a ser casi tan zorro como lo son ellas, y a tratarlas como realmente se merecen.
" Las mujeres perjuran ante los tribunales con mucha más frecuencia que los hombres, y sería cuestión de saber si debe admitírselas a prestar juramento." (Arthur Schopenhauer)
"La espiritualidad elevada e independiente, la voluntad de estar solo, la gran razón es sentida ya como un peligro; todo lo que eleva al individuo por encima del ramado e infunde respeto al proismo es calificado, a partir de ese momento, de malvado; los sentimientos equitativos, modestos, sumisos, igualitarios, la mediocridad de los apetitos adquiere ahora nombres y honores morales." (Friedrich Nietzsche)
El hombre que agrede a otro hombre por defender a una mujer, ése no es un hombre: ¡Qué hijo de puta que es! (Cienxcien_Viril)